sábado, 26 de mayo de 2018

Maleza ruinosa


          Si las plantas siguen creciendo y nadie lo impide, no pasarán muchas décadas hasta que todos olvidemos que ahí están las ruinas del Palacio de La Zuda y de la Muralla Romana. Años después alguien realizará una obra o perderá algo entre la maleza y descubrirá que debajo hay unas piedras. Las autoridades acudirán a los expertos del Alma Mater, que les informarán de la naturaleza del hallazgo, los medios difudirán la gran noticia y los restos históricos que queden se limpiarán de nuevo.

          La memoria es así. Esto acabará siendo como el redescubrimiento del Machu Picchu o de esas ciudades ubicadas en los trópicos tragadas por las selvas y de las que sólo quedan leyendas que pocos creen. Aunque pensándolo bien, es mejor que la maleza oculte y se coma las ruinas, que no dejar que los descerebrados las destrocen. Me sorprende que Patrimonio no haya decidido abrirlo al público para acercarlo a la cultura y así permitir que los mamelucos lo vandalicen a su antojo. Yo protegería todo con metacrilato, porque parece que no sólo los objetos y construcciones de nuestra época son efímeros, sino que nos vamos a cargar lo poco que queda del pasado.

          Mientras tanto, este reducto vallado se está convirtiendo en un jardín botánico espontáneo, que ríete tú del que hicieron en el Paraninfo y del oficial del Parque Grande. 
 

Septiembre de 2013. Desde el Torreón de La Zuda

Entonces había hierbas, pero no demasiadas.




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Enero de 2016



En el hueco hay basura. Probablemente arrojada como si fuera una canasta de baloncesto.


 
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Septiembre de 2017




Esta planta parecida a un plumero es de lo más estética. Se llama hierba de las pampas, pero también cola de zorro, plumacho, plumero, etc., según santa Wiki. Todo muy descriptivo.

Un fragmento superior izquierdo del hueco se desprenderá, como se ve en otra foto posterior.


 
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Mayo de 2018

El olmo dificulta la vista.





Un botellín de cerveza entre dos cipreses y junto a un zumaque o falso zumaque (ailanto).


Además del olmo, parece que hay brotes de acacia.




 
Más ailanto o zumaque (o ambos) y unos tallos de higuera.

Al fondo, el Mercado Central Provisional. Ya veremos si no pasa a denominarse Sine díe, como los prefabricados de la Universidad.



Parece que una hiedra está trepando por el muro que separa las ruinas de la calle. Sería genial que subiera por el Torreón junto con una hiedra japonesa (cuyas hojas se vuelven de un rojo intenso antes de caer).

Los responsables de San Juan de Los Panetes deberían preocuparse por las hierbas que crecen entre las piedras de sus muros.

Si esta cámara tuviera mejor calidad y zoom, se podría hacer un detallado estudio de la flora.



La hierba de la pampa no está en su mejor momento. Está acompañada de plátanos de sombra, olmos, castaño de indias, etc.

Ya se ha desprendido el trozo de piedra. Supongo que fue de forma natural porque antes había una grieta importante.

Plátano de sombra y castaño de Indias. Creo que hay árboles de este tipo en el lado opuesto de Los Panetes, en la calle Salduba. Es raro que no los hayan talado junto a todos los demás en la reforma de la plaza de César Augusto. Tiene gracia que cuantos menos árboles hay en la zona, más hay en las ruinas.

De nuevo la higuera, los ailantos/zumaques y los cipreses del botellín de cerveza, que no se ve desde este enfoque.

Detalle.

Dos años después y el hueco sigue siendo utilizado como canasta de baloncesto. Será el futuro Atapuerta del botellón actual. A su lado ha brotado un nuevo olmo.

Detalle. Qué bien se lo van a pasar los becarios del futuro haciendo catas arqueológicas.



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Ver fotos comparativas sobre el fragmento desgajado y otros detalles en Ruinas de las Murallas Romanas y del Palacio de La Zuda.

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